viernes, 22 de agosto de 2014

Consejos para un seminarista



   Una de las cosas más emocionantes para un seminarista, es el momento cuando termina sus estudios.

   !Por fin terminé! .... "Felicitaciones". Ahora podrás servir a Dios de una mejor forma, porque has adquirido nuevas herramientas para desarrollar mucho mejor tu ministerio. 

   Si eres uno de los que han cerrado esta gran  etapa, o estás por culminarla, aquí te dejo unos tips o consejos que hasta ahora he aprendido y los comparto con ustedes para reflexionar y  tomarlo en cuenta.

1. En realidad,  el verdadero seminario apenas ha comenzado. 
    Creo que todos pasamos por eso, pero al poco tiempo nos damos cuenta de que el verdadero seminario apenas ha iniciado. Hay un mar de experiencias, situaciones y oportunidades que te están esperando. En un Instituto aprendes teoría, pero en la  Iglesia, ministerio, en el día a día, esa teoría la debes transformar en práctica.

Así que sabiendo esto, ten la mejor actitud porque la vida es una gran escuela que Dios ha preparado para que seamos formados a la imagen de Cristo. Todavía hay mucho que aprender.

2. No te la sabes todas, se sincero contigo y con los demás.

   Muchos jóvenes pastores equivocan sus inicios al pensar que su preparación académica les asegurará el éxito ministerial.

    Este es un error que le sucede a muchos. Pueden llegar a pensar que tienen todas las respuestas, que son especialistas de Iglesias, ministerios y sociedades, pero la realidad es otra; apenas estamos aprendiendo a caminar. Necesitas reconocer esto, y que las personas lo sepan. Bueno, pronto lo sabrán.


3. Esté siempre dispuesto y disponible. 

    Una de las características de un servidor de Jesús es que siempre debe estar dispuesto y disponible. Esa deben ser también tus características. 

    Muchas veces se corre el riesgo de hacer las cosas con las motivaciones equivocadas, es decir para agradar a los demás. ten cuidado con esto porque de ser así sufrirás mucho. Recuerda que lo que haces es en respuesta al llamado y a la gracia de Dios.

    Pero eso sí, establece tus límites. Recuerda que también tienes familia, amistades y que debes dedicarte tiempo para disfrutar de tu vida.


4. Define tus prioridades.

1° Su relación con Cristo. 2° Relación con tu familia. 3° Relación con la iglesia. Cuando hacemos las cosas con orden evitamos el desorden. 

    Usted no puede dar algo que no tiene, y si no se relaciona con su creador y no busca crecer espiritualmente lo que le estará dando a los demás será aire y no pan fresco. Dedique a su familia el tiempo necesario y a la Iglesia el tiempo que requiera. 

5. No se aísle, comparta con otros pastores o líderes.

   "Tenga mentores". Esto es algo importante para el desarrollo ministerial de una persona, poder contar con otros en los momentos buenos y malos. Señores!! no somos llaneros solitarios, y si la Iglesia es un organismo donde todos nos necesitamos, también necesitas del consejo, la orientación y el estímulo de personas más experimentadas. 


6. Vive lo que predicas. 
    Lamentablemente hay muchas personas que pretenden servir a Dios, sin vivir al estilo de Dios. Lo que respaldará más tu enseñanza y todo lo que emprendas es tu vida. 


Espero les pueda servir cada una de ellas. Saludos.

Cualquier sugerencia la puede dejar en la sección de comentarios. Muchas gracias.