miércoles, 29 de octubre de 2014

Emocionalmente Sano: Guía de interpretación (después del inventario)

Hola que tal! Si hiciste el inventario de salud emocional, tienes los resultados y quieres saber qué significa ser emocionalmente infante, niño, adolescente o adulto, acá te tengo un resumen de cada una de ellas.

Les comparto que cuando tuve la oportunidad de realizar este inventario y ver los resultados, personalmente hubo unas en las cuales salí bien, pero en otras, no tan bien. Fue duro en realidad. Pero creo que la grandeza de una persona consiste en reconocer sus puntos débiles y pedir a Dios con humildad la gracia para ir mejorando.

Así que, sea cual sea el resultado. Te animo a que apuntes a la excelencia y decidas acompañarme en este proceso de los que se aventuran a ser una persona emocionalmente sana. En las siguientes publicaciones estaré mostrando los pasos para ir mejorando. Hay mucho que hacer y aprender.

1.  Emocionalmente Infante.
     Busco personas que me cuiden más de los que yo pudiera cuidar de ellas. Casi siempre tengo dificultades para describir y experimentar mis sentimientos de forma sana y rara vez entro en el mundo emocional de otros.

Me guía constantemente la necesidad de gratificación instantánea, utilizo frecuentemente a otros para satisfacer mis necesidades y no estoy consciente de cómo afecta o hiere mi comportamiento a otros. La gente me percibe aveces como desconsiderado, insensible y egoísta.

2.  Emocionalmente Niño.
     Como niño cuando la vida me favorece y recibo todas las cosas que quiero y necesito, estoy contento y parezco bien ajustado emocionalmente. Sin embargo, tan pronto como la frustración, el estrés, la tragedia, o la ira entran en escena, me deshago rápidamente por dentro. Interpreto los desacuerdos como una ofensa personal y los demás me hieren fácilmente. 

Cuando no consigo lo que quiero, me quejo a menudo, especifico una rabieta emocional, me retiro, manipulo, arrastro los pies, me vuelvo sarcástico o tomo venganza. Tengo dificultades para discutir en calma con otros lo que quiero y espero de ellos de una manera amorosa y madura.

3.  Emocionalmente Adolescente.
    Como adolescente ya conozco las formas correctas en que debo comportarme para "encajar"en la sociedad adulta y madura. Puedo sentirme amenazado y alarmado en lo interno cuando me dirige una crítica constructiva, y adopto rápidamente una actitud defensiva. llevo inconscientemente la cuenta del amor que ofrezco, de forma que pueda reclamar algo a cambio en un momento determinado. 

Cuando estoy en conflicto, puede que reconozca alguna falta de mi parte, pero insistiré en demostrar la culpabilidad de otros, probando por qué son más culpables. Debido a mi empeño en sobrevivir, tengo problemas para escuchar realmente las penas, los desengaños, o necesidades de otra persona sin preocuparme por mí mismo.

4.  Emocionalmente Adulto.
     Puedo respetar y amar a otros sin necesidad de cambiarlos, enjuiciarlos o criticarlos. No espero que nadie sea perfecto para satisfacer mis necesidades de relacionarme, ya sean mis padres, esposa, amigos, jefe o pastor. Amo y aprecio a las personas por lo que son como individuos íntegros, lo bueno y lo malo, no por lo que puedan darme o cómo se comporten. Asumo responsabilidad por mis propios pensamientos, sentimientos, metas y acciones. Cuando estoy bajo presión no caigo en una mentalidad de víctima o un juego de quién tiene la culpa

Puedo manifestarle mis propias creencias y valores a aquellos que están en desacuerdo, sin volverlos adversarios conmigo. Soy capaz de determinar con exactitud mis limitaciones, fuerzas y debilidades y discutirlas abiertamente con otros.  En perfecta sintonía con mis propias emociones y sentimientos, puedo penetrar en el mundo emocional de otros, encontrándome con ellos en el sitio de sus sentimientos, sus necesidades y preocupaciones. Estoy profundamente convencido de que Cristo me ama absolutamente y que no tengo nada que probar
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Tomado de Peter Scazzero con Warren Bird, The Emotionally Healthy Church
(Grand Rapids: Zondervan, 2003)