viernes, 31 de mayo de 2013

Miedos de la Juventud


“Todos lo sienten, pocos lo saben manejar”


Años atrás, un circo bien conocido desarrolló un acto que incluía tigres de bengala. El acto se hacía en vivo delante de una gran audiencia. Una noche, el entrenador entró en la jaula con varios tigres y la puerta era cerrada de forma rutinaria detrás de él. Las luces inundaban la jaula y las cámaras de televisión se acercaban para que la audiencia pudiera ver cada detalle mientras él con habilidad ponía a los tigres en el ritmo adecuado. En medio de la actuación, pasó lo peor: las luces se apagaron. Por casi treinta largos segundos, el entrenador estuvo encerrado con los tigres en la oscuridad. Con su visión nocturna superior, los tigres podían verlo, pero él no los veía a ellos. Él sobrevivió. Cuando regresaron las luces, con calma terminó su actuación.
Cuando le preguntaron al entrenador cómo se sintió, él admitió sentir un frío temor al principio, pero luego dijo: “Sólo continué sonando mi látigo y hablándoles hasta que las luces regresaron. Ellos nunca supieron que yo no les podía ver tan bien como ellos me veían a mí.”
El temor es un enemigo universal que debemos desenmascarar. El temor camina un paso atrás de nosotros buscando la oportunidad de controlarnos. Como jóvenes estamos propensos a experimentar miedo y a pasar por valles de temores. Sólo venciéndolos y superando pruebas podremos llegar a ser lo que Dios quiere que seamos.
 Podemos ver entonces, que los temores son episodios naturales que estamos propensos a experimentar. Un episodio es un hecho natural, puntual y separado que forma parte de un todo. Así como la vida del ser humano tiene sus diferentes etapas como la niñez, pubertad, adolescencia, juventud,  adultez, vejez y ancianidad, dentro de la juventud hay episodios (ciertos temores) que todo joven ha pasado, está atravesando o pasará en algún momento.
            Los temores se producen cuando nuestras necesidades más básicas están siendo amenazadas, ya que el temor es una reacción ante una circunstancia adversa.

En adolescente. (Miedo al rechazo). Son más dados a sufrir este tipo de miedos, pues en esa época les dan mucha prioridad a los amigos.  El miedo al rechazo surge de la necesidad de aprobación. Quieren formar parte de un grupo o desean ser aceptado por una determinada persona. Esa necesidad se convierte muchas veces en una obsesión y cuando no pueden manejar la situación pareciera como si se les acabara el mundo. Lo que más motiva al adolescente, lo que más disfruta es estar con los amigos, y la valoración de éstos influye mucho, así que busca incesantemente su aprobación siendo esto su principal recompensa y estímulo.
Particularidades del adolescente.
§  Encajar en la sociedad: Quieren pertenecer.
§  Vulnerables a la presión de grupo: Esto a como resultado la toma de malas decisiones. Morales, emocionales, físicas y espirituales.
§  Le preocupa su aspecto físico, entre otras cosas.

“Jamás he ocultado mi pecado, como el común de la gente, ni he mantenido mi culpa en secreto, por miedo al qué dirán.  Por miedo al desprecio de mis parientes”. Job 31:33-34. Vemos aquí a Job describiendo el común de las personas y,  es esconder su pecado, su debilidad, su culpa junto a sus realidades por temor al rechazo, al qué dirán. Muchas veces nos negamos a exponernos delante de los demás por miedo a ser rechazados. Lo mismo sucede con los adolescentes, tienen temor al rechazo y por esa razón tratan de ocultar los puntos que ellos consideran como débiles o vergonzosos. Para ellos, esta realidad es una carga que no saben manejar,  pero que deben  dejarla en manos de Dios para que sea Él quien los dirija, aligerando sus cargas y enseñándoles cómo disfrutar de manera ideal sus vidas.

Los adultos también pueden experimentar este tipo de temor.  ¿Cuántas personas se esfuerzan para ser exitosos en algún área evitando así ser rechazados por las personas que aman? Esto se debe a que aprendieron erróneamente que alguien a quien le va bien y es exitoso será visto con buenos ojos y respetado. Otra pregunta que pudiéramos hacernos es: ¿Cuántas veces hemos hecho cosas para quedar bien con los demás, por temor a su reacción y para sentirnos valorados? ¿Cuántas veces hemos dicho “sí” cuando en realidad decimos dentro de nosotros un profundo “no”? ¿Qué cosas has alcanzado para buscar de alguna forma la aceptación? Posiblemente hay muchas conductas que el hombre tiene por temor al rechazo.

 En el Joven se ha identificado el miedo a la inestabilidad. A esta edad el joven ya es independiente en algunas áreas. Posiblemente está graduado o por graduarse, incluso, puede que esté iniciando sus posgrado, otros, ya están trabajando y preparándose para el mañana. Saben que el mundo que les espera es bastante exigente y por esa razón son exigentes con ellos mismos. Piensan en producir. El joven empieza a dar frutos pero no suficiente sombra. Tienen planes, piensan en adquirir y lograr cosas  por su propio esfuerzo y dedicación. Buscan independizarse (en algunos casos) y de esa manera llegar a una estabilidad económica. Piensan en que si serán capaces de sobrevivir por sí solos, siendo capaces de mantener un estatus apropiado de vida.

            Qué tranquilizante saber que en la  palabra de Dios podemos encontrar el aliento que necesitamos y el combustible ideal para seguir adelante. Jesús nos invita a no preocuparnos  por la vida con todos sus matices, ya que él sabía que la tendencia es preocuparnos mucho. Por eso les digo: No se preocupen por su vida, qué comerán o beberán; ni por su cuerpo, cómo se vestirán. ¿No tiene la vida más valor que la comida, y el cuerpo más que la ropa?” Mateo 6:25. Mientras coloquemos nuestra confianza en Dios, lo tengamos en primer lugar glorificándolo con nuestra vida y siendo personas responsables con lo que Dios ha puesto en nuestras manos para administrar, sea una familia, un trabajo o estudio él nos bendecirá y abrirá puertas para que veamos que premia a quienes le son fieles.

El  joven adulto. Sigue dando frutos y ya tiene una copa frondosa para dar buena sombra.  Una de las preguntas que se podría hacerse un joven adulto es que si será capaz de dar la suficiente sombra y provisión a su familia. Las tareas propias de esta edad tienen que ver con el mundo social (pareja, trabajo, hijos, etc.)
Particularidades de esta edad
§  Miedo a la Inseguridad. Desea seguridad. Buscan estabilidad laboral, para el futuro de su familia.
§  Piensan en la situación de su país y cómo enfrentarla.
            Otra de las particularidades propias de esta edad que inconscientemente buscan proteger, prevenir y mantener en el mejor estado a su familia. Pienso que lo mismo pudo sucederle a Job. Tenía sus hijos y velaba por su bienestar físico y espiritual, a tal punto que los presentaba delante de Dios evitando así un mal para sus hijos.  Una vez terminado el ciclo de los banquetes, Job se aseguraba de que sus hijos se purificaran. Muy de mañana ofrecía un holocausto por cada uno de ellos, pues pensaba: «Tal vez mis hijos hayan pecado y maldecido en su corazón a Dios.» Para Job ésta era una costumbre cotidiana”.  Job 1:5.
            Por lo que hemos visto, cada persona tiene un temor con que lidiar, pero tienen la capacidad de identificarlos y enfrentarlos con la ayuda de Dios. Algunas personas quizás tienen años luchando con algún temor en particular, y sin darse cuenta se han acostumbrado a ello, de manera que piensan que no podrán hacer nada para liberarse de esos temores. Pero Dios en su palabra no enseña a cómo enfrentarlos y conquistarlos por la fe.

Lo temores se enfrentan creyéndole a Dios Una cosa es creer en Dios y otra es creerle a Dios. Creerle a Dios es confiar absolutamente en Dios.  Recordemos lo que dijo el salmista  “Cuando siento miedo,  pongo en ti mi confianza”.   Salmo 56:3
¿Por qué colocar la confianza en Dios?  El salmista sabía que Dios es capaz de librarlo de las dificultades que estuviera pasando, también sabía que era necesario pasar por momentos de tensión para que su fe fuera probada. Él sabía que Dios en medio de las fuertes tensiones de la vida Dios es capaz producir paz en el corazón turbado. Colocamos nuestra confianza en Dios porque creemos que es suficiente para enfrentar los temores. “Aun si voy por valles tenebrosos, no temo peligro alguno porque tú estás a mi lado; tu vara de pastor me reconforta”. Salmo 23:4

·         Cuando le creemos a Dios Damos lugar a su intervenciónDejamos que Dios trate con nosotros internamente, en nuestro corazón, en nuestra mente, en nuestro ser interior, capacitándonos para enfrentar los miedos de la mejor manera. No vivan según el modelo de este mundo. Mejor dejen que Dios cambie su vida con una nueva manera de pensar. Así podrán saber lo que Dios quiere para ustedes y también lo que es bueno, perfecto y agradable a él. Romanos 12:2 PDT 

            Cuando el apóstol Pablo habla del modelo de este mundo se refería  a la forma de vivir y ver la vida de una persona  que no tiene a Cristo. Alguien que no tiene a Dios es esclavo del miedo. También hay cristianos que no le creen totalmente a Dios y por esa razón no han dejado que Dios obre de manera absoluta en su vida porque tienen arraigado dentro de sí ideas o pensamientos de personas incrédulas. Lo que quiero destacar acá es que las personas que le cree a Dios, decide no vivir según el modelo o la forma de este mundo, renuncia a esa antigua manera de ver las cosas y le abre paso al obrar de Dios en su vida. De esa forma veremos las cosas de forma diferente, a la manera de Dios. Sabremos cual es el plan de Dios para nuestra vida y que él se goza con los que le aman. Y sabemos que a los que aman a Dios,  todas las cosas les ayudan a bien,  esto es,  a los que conforme a su propósito son llamados”. Romanos 8:28  RV60

·         Cuando le creemos a Dios entenderemos que nos capacita para sobreponernos al miedo.
            “Pero tenemos este tesoro en vasos de barro,  para que la excelencia del poder sea de Dios,  y no de nosotros, que estamos atribulados en todo,  mas no angustiados;  en apuros,  mas no desesperados; perseguidos,  mas no desamparados;  derribados,  pero no destruidos; 2 Corintios 4:7-9

·         Cuando le creemos a Dios respondemos ante el miedo de manera distinta.
            Cuando le creemos a Dios, le estamos dando la oportunidad de que él intervenga a nuestro favor, empezando a ver las cosas a  la manera de Dios, y no solamente eso, sino que nuestra respuesta antes las dificultades y los miedos serán al estilo de Dios, conforme a su voluntad, la que es buena, agradable y perfecta.

            Quien teme al rechazo al creerle a Dios y a su palabra entenderá que su vida tiene valor y significado no por lo que puedan decir los demás de él sino por lo que Dios dice,  no permite que nadie lo defina como persona porque sabe que su vida es definida por Dios, entiende que es un ser valioso, amado, aceptado y no tiene que hacer nada para agradar a las personas, porque sabe que es amado por Dios, eso sí le da valor a la vida. Pero tenemos este tesoro en vasos de barro,  para que la excelencia del poder sea de Dios,  y no de nosotros, 2 Corintios 4:7.

            Quien teme a la inestabilidad. Al creerle a Dios y a su palabra sabrá manejar todas sus ansiedades y miedos. Encomendará su causa a quien tiene el poder de hacer abundantemente todas las cosas. Dios traerá paz y recompensa. El Apóstol Pablo en su vida misionera supo qué era depender de Dios. “Así que mi Dios les proveerá de todo lo que necesiten,  conforme a las gloriosas riquezas que tiene en Cristo Jesús”. Filipenses 4:19
            Quien teme a la inseguridad.  Al creerle a Dios y a su palabra estará seguro y no tendrá temor de malas noticias como dice el Salmo 112:7 porque su corazón está firme, confiado en Jehová. Cuando siente el peso apremiante del miedo, se enfocará aún más en agradar a su Dios y contribuir en su obra porque ha entendido que cuando se ocupa de las cosas de Dios, Dios se ocupará de las suyas. Quien teme a la inseguridad ha entendido que no debe preocuparse sino ocuparse. Más bien,  busquen primeramente el reino de Dios y su justicia,  y todas estas cosas les serán añadidas. Por lo tanto,  no se angustien por el mañana,  el cual tendrá sus propios afanes.  Cada día tiene ya sus problemas”. Mateo 6:33-34

            Abraham venció el temor a lo desconocido saliendo de su tierra y dejando su familia para seguir a Dios. Moisés se sobrepuso a su complejo y al temor al rechazo. David se superó  el temor de sus enemigos. El profeta Habacuc se sobrepuso al temor de la escases diciendo “Aunque los campos no produzcan alimentos, con todo y eso yo me alegraré en Dios, mi libertador. ¿Qué tenían en común estos hombres?  “Le creían a Dios”.
Si quieres superar los temores quiero alertarte a que posiblemente vengan situaciones desagradables que tocarán esas áreas que te llevan a sentirte atemorizado. Tal vez sentirás que es más complicado de lo que pensaste, pero quiero animarte a que no desistas, a que sigas creyendo. Si la Biblia registra 365 veces la palabras “no temas”, quiere decir que Dios todos los días te dice no tengas temor yo estoy contigo. Háblate a ti mismo, predícate a ti mismo, que el temor no sea más grande que tu deseo de superación. Si te cansas, descansa en Dios, si te caes, el Señor te levantará, si lloras por esos sentimientos fatigosos, Dios secará tus lágrimas. Si te sientes inseguro, Dios te dice yo estoy contigo. Solo queda decir como dijo el Salmista David: “Aunque pase por el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno porque tú estás conmigo; tu vara y tu cayado me infunden aliento”. Salmo 23:4