viernes, 31 de mayo de 2013

Papá sostén la Soga

Salmos 40:4 
"Bienaventurado el hombre que puso á Dios por su confianza" 

  Un grupo de turistas en una región montañosa de Escocia quería apoderarse de algunos huevos que estaban en un nido situado en un lugar inaccesible frente a un precipicio.  Trataron de convencer a un niño que vivía por allí cerca de que podía bajar hasta donde se encontraba el nido si le ataban a una soga, que sería sostenida por ellos desde arriba.
Le ofrecieron una gruesa suma de dinero, pero como no era gente conocida, el muchacho se negó a bajar. El grupo de turistas le dijeron que no le pasaría nada, que no tuviera temor,  pues ellos sostendrían firmemente la soga. 
Por fin el muchacho dijo: La única condición que pongo para bajar, es que sea mi papá el que sostenga la soga.
Esta historia encierra una gran realidad, no podemos poner la confianza en cualquier persona ya que no sabemos si valdrá la pena o no, pero sabemos que ante todas las situaciones que podamos vivir  podemos colocar nuestra confianza en nuestro gran Dios que es nuestro Padre eterno, él nunca nos abandonará. Una de las cosas que puedo asegurar es que Dios está pendiente de cada detalle de nuestra vida que cuida cada uno de nuestros pasos. Cada día que vivíamos debemos estar seguros de que Dios nos tiene en sus manos, él sujeta la cuerda de nuestra vida y nos dice “No temas, solo confía”. También decir como dijo aquél muchacho no haré nada si mi padre no sostiene la soga, no haré nada si Dios no está en esos planes, no puedo hacer absolutamente nada si Dios no es quien me guía.
Por esa razón el Salmista expresó: Bienaventurado el hombre que pone su confianza en Dios.Somos bienaventurados porque hay recompensas para los que confían, y el resultado es una vida llena de paz a pesar de situaciones adversas, una vida que es dirigida por Dios y encaminada hacia la grandeza, y lo mejor de todo es que tenemos la garantía de que Dios va a actuar a nuestro favor porque sabe que confiamos absolutamente en él.

Para pensar.
“En realidad,  sin fe es imposible agradar a Dios,  ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan”.
 Hebreos 11:6