viernes, 31 de mayo de 2013

Es por su gracia (Discurso de graduación)

Discurso de graduación 
Instituto Bíblico Ebenezer 
14 de Julio de 2012

Para mis ex-compañeros de estudios y para los que creyeron en nosotros.


Muy buenos días amigos y hermanos, estudiantes y profesorado del Instituto Bíblico Ebenezer,  Pastores de las diferentes Iglesias del país, líderes  y todos los invitados. En esta oportunidad tan hermosa quiero darle las gracias a Dios, quien por su gracia me ha situado en este lugar para dirigirme a ustedes, con el motivo de expresar como estudiantes y futuros graduandos del Instituto, nuestra alegría y gozo por haber culminado nuestro tiempo de estudios y pasantías, como también compartir lo que ha significado para nosotros el lema  de nuestra promoción.

         Lo que inició un cuatro de Septiembre del dos mil ocho  ha culminado en este día tan conmemorativo. Emociones juntas, melancolía y alegría invaden nuestro ser al cerrar hoy con broche de oro esta etapa, y de esa manera salir como muchos dicen, por la puerta grande.

         Muchos de nosotros  llegamos a pensar alguna vez  que este camino  era algo imposible, y  al ver la meta desde lo lejos, desde la línea de partida, pudimos visualizar un camino con muchos obstáculos que nos parecían gigantes. Algunos llegaron a pensar que no lo lograríamos, otros, ni siquiera creyeron en nosotros, pero Dios, desde el principio, sí creyó en nosotros. ¡Pero hoy, para la gloria de Dios, lo hemos logrado! Dios nos ha dado la victoria.  Y demuestra una vez más lo grande que él es en la vida de sus hijos y que puede dar la victoria a cualquier ser humano que rinda su vida a él.

         El Dios que desde el principio escogió un pueblo insignificante y lo transformó en un pueblo poderoso, quien usó hombres ordinarios para hacer cosas extraordinarias,  aquél que fue capaz de sacar agua de una peña y dividir los mares, aquél que es dueño y señor de todas las cosas, que da  vida a los muertos,  y llama las cosas que no son,  como si fuesen, puede hacer hoy día  los mismo con cualquier persona que decida rendir su vida a él y hacer su voluntad.
         Podemos encontrar en la Biblia no solo historias de hombres que demostraron que no se necesita tener cualidades sobresalientes para hacer grandes cosas, sino la historia del Dios que usa lo inusual para demostrar su grandeza y divinidad. Como dijo el Apóstol Pablo en 1 a los Corintios 1:27-29

“Lo necio del mundo escogió Dios,  para avergonzar a los sabios;  y lo débil del mundo escogió Dios,  para avergonzar a lo fuerte; lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, lo que no es,  para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia”.

          Así Dios sigue escogiendo a hombres y mujeres por su gracia para dejar una huella en la historia, siervos que en su andar diario muestran las marcas de Jesús y el reflejo de la gloria de Dios, y es por la gracia de Dios que estamos hoy aquí, es por la gracia de Dios que hemos culminado esta etapa y es por obra de Dios que podemos decir que somos “Siervos por su gracia” ese es nuestro lema.

         SIERVOS POR SU GRACIA PORQUE FUIMOS LLAMADOS POR DIOS, Elegidos por el, seleccionados para un fin ya que elección divina no es un acto de Dios en el tiempo, sino una parte de su propósito eterno.
         Entender esta verdad nos lleva a conocer la naturaleza soberana de Dios. Las Escrituras revelan al  Dios  soberano que por su propia voluntad quiso crear el universo y dirigir su historia de acuerdo con un plan preordenado. El concepto de un Dios infinito y omnipotente concuerda con el hecho de que él sea soberano y tenga poder para ejecutar su programa en la forma que él lo quiso determinar y escogernos para hacer su voluntad.
         Su llamado nos muestró su inmenso amor e interés por nosotros, ya que somos tomados en cuenta por el Dios creador y este llamado debe producir en nosotros un interés por servirle a él y una actitud de regocijo viviendo una vida agradable ya que a Dios le plació escogernos para cumplir sus propósitos.
         Su llamado nos dio identidad y sentido a nuestra vida, como bien dice el Apóstol en 1 Pedro 2:9  “Mas vosotros sois linaje escogido,  real sacerdocio,  nación santa,  pueblo adquirido por Dios,  para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable”
         Podemos ver también en este hermoso y muy conocido pasaje de la Biblia que el llamado de Dios trae consigo una comisión especial: Anunciar las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable, SIERVOS POR SU GRACIA PORQUE FUIMOS COMISIONADO POR DIOS: Para anunciar las virtudes de quien nos ha llamado, ya que el llamado de un Dios especial trae consigo una comisión especial.
         Cada uno de nosotros sabemos cual es la gran comisión que tenemos, y es que en cada lugar que nos encontremos debemos predicar el evangelio y hacer discípulos a todas las naciones como lo dice en Mateo 28:19, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo y enseñándoles a que guarden todas las cosas, nótese que dice enseñar a que guarden no a enseñar todas las cosas ya que nuestra enseñanza debe estar basada en guardar todas las cosas que Jesucristo nos ha enseñado.
         La gran comisión nos enseña que somos piezas importantes en los planes de Dios ya que nosotros somos los portadores de las buenas noticias de Dios para la humanidad.
         Nos muestra que hay un mundo allá afuera en perdición, alejado de Dios que no ha escuchado las buenas noticias del evangelio y que nosotros tenemos el remedio para esas almas perdidas.
         La comisión Dios debe producir en nosotros el sentir que tenía el apóstol Pablo cuando decía: ¡ay de mí si no anunciare el evangelio! O también como expresó una vez el profeta Jeremías: Mis entrañas,  mis entrañas!  Me duelen las fibras de mi corazón;  mi corazón se agita dentro de mí;  no callaré!!
         También debe producir un deseo incesante para hablar del amor de Dios, pasión por las almas perdidas, amor por aquella persona que esta en error, piedad y misericordia porque hemos entendido que lo que recibimos por gracia debe ser dado con esa misma gracia.
         Allí afuera hay un mundo esperando por nosotros, un mundo sediento por el evangelio transformador y tú puedes hacer la diferencia, tú que fuiste llamado y recibiste esta gran comisión, el mundo espera por nosotros.
         Como dijo una vez un Pastor egresado de este instituto en su discurso: Predica de Cristo, y aun, si te queda tiempo habla de él.
         Pero para poder cumplir esta  hermosa comisión, Dios tuvo que colocar algo de él en nosotros, su Santo Espíritu, Bautizándonos con poder para ser testigos de él y capacitándonos por medio de dones y talentos para esta gran tarea.

SIERVOS POR SU GRACIA, PORQUE FUIMOS CAPACITADOS POR DIOS Hemos recibido el Espíritu Santo, como guía y sello, maestro, motivador y compañero de oración, como aquella persona que nos motiva cada día a seguir adelante, como bien lo dice Filipenses 2:13 que Dios es quién produce en nosotros el querer como el hacer de su buena voluntad. No solamente eso, sino que nos facultó (nos dio autoridad) y dotó de capacidades por medio de su Espíritu para poder cumplir esa comisión especial, cumplir sus propósitos y demostrar lo poderoso que él es en nosotros.

         Por su gracia el creyente ha recibido el llamado de ser testigo, y ha recibido dones, para uso y edificación de la Iglesia, dones que son necesarios para cumplir su propósito.
         Así como el carpintero necesita ciertas herramientas para su oficio, nosotros para cumplir el nuestro hemos recibido herramientas especiales como los dones de Dios. Solo queda de nuestra parte aprovecharlos y sacarle el mayor provecho para su gloria, y no ser como aquél siervo negligente a quien le fue dado un talento y lo escondió en la arena.

         Es extraordinario poder ver también como Dios usa personas débiles, sin capacidades a los ojos humanos, lo menospreciado, personas  con limitaciones que Dios usa para su gloria. Donde el mismo Dios le asigna una labor especial.

         Vemos en la Biblia a un Moisés dirigiendo al gran pueblo de Dios, a un pequeño David derribando un gigante, a un Gedeón que con trescientos hombres pudo destruir un ejercito de 135.000 hombres. A una mula hablándole a un loco profeta. 
         También vemos nuestro Señor Jesucristo eligiendo a 12 hombres corrientes, para cumplir un rol importante después de su partida, personajes que nunca figuraron, que no cumplieron con los requisitos establecidos por los hombres, pero para Dios valiosos.  Por eso dice la Escritura “no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos,  sino que nuestra competencia proviene de Dios,  el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto”

         Es por su gracia que hoy podemos decir: "Dios nos usa para su gloria, soy valioso para Dios, soy llamado por él, mi vida tiene sentido en él, tengo todo lo necesario para triunfar porque él esta en mi vida, soy siervo por su gracia".
         No solamente tenemos el llamado, la comisión y las herramientas para cumplirlas sino que también necesitamos su providencia para poder cumplir sus propósitos. Dios sabía todo eso y por eso podemos contar con su divina providencia, por esa razón podemos decir que somos SIERVOS POR SU GRACIA PORQUE SOMOS SOSTENIDOS POR DIOS.
¿De que manera Dios nos sostiene? Dice la Biblia que estamos en las manos de él y que nadie nos puede arrebatar de su mano, somos sostenidos, ya que él nos escogió, nos comisionó y nos capacitó para su gloria, y él sabe que necesitamos de su divina providencia.
         Providencia es un sinónimo de provisión (Dios provee) pero la palabra providencia tiene otra aplicación distinta Cuando hablamos de su providencia debemos entender primero que Dios en su soberanía tiene todas las cosas organizadas para cumplir su propósito en nuestra vida, esto nos enseña que nada se escapa de sus manos y que todo lo que hace es perfecto, incluso el hecho que escoja lo vil, lo despreciado y menospreciado del mundo demuestra que tenemos un Dios extraordinario que nada ni nadie lo detiene, ni  pueden frustrar sus planes, y si eso llegara a pasar sencillamente Dios no sería Dios.
         Cuando somos sostenidos por Dios no dependemos de lo que tengamos o de nuestra posición, lo podemos  de Dios  ya que él que nos sostiene, como expreso una vez el apóstol Pedro: “A quien iremos si tu tienes palabras de vida eterna”.  Dios es el proveedor de todas las cosas y estamos seguros de que él no nos dejará, sino que nos sostendrá de su mano.
         2 Corintios 4:7-9  Pero tenemos este tesoro en vasos de barro,  para que la excelencia del poder sea de Dios,  y no de nosotros, que estamos atribulados en todo,  mas no angustiados;  en apuros,  mas no desesperados; perseguidos,  mas no desamparados;  derribados,  pero no destruidos.
         Estas grandes verdades nos llevan a entender que no se trata de nosotros sino de Dios en nosotros, de su gracia, a fin de que nadie se pueda jactar.
  • Cuando entendemos que es su gracia,  no nos preocupamos por quedar bien con los demás sino con Cristo,  no buscamos tener una buena reputación con los hombre sino agradare a Dios y servirle por gratitud.
  • Cuando entendemos que es su gracia, no estamos pendientes en ocultar nuestras debilidades y mostrar nuestros puntos fuertes, al contrarío manifestamos nuestras debilidades porque entendemos que ellas son el componente necesario que Dios usa para mostrarnos lo grande que es en nosotros
  • Cuando entendemos que es su gracia, todos los méritos son para Dios."

  • "Cuando entiendo que es por su gracia puedo ser quien soy en realidad un siervo en las manos de Dios, ya que Él nos llamó, nos comisionó, capacitó y como si fuera poco nos sostendrá..."

Por eso en esta mañana decimos con orgullo que somos
“SIERVOS POR SU GRACIA”